Saltar al contenido
Con mi bebé

Gestionar las emociones de los niños durante el confinamiento

Desde hace ya varias semanas, estamos viviendo en muchos lugares del mundo un confinamiento en nuestras casas debido a la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Es un tiempo difícil en el que la incertidumbre es constante. Por ello, es normal que podamos vivir episodios de estrés, nerviosismo, irritabilidad, tristeza…incluso miedo. 

Para los padres, este periodo puede convertirse en un reto, ya que se deben conciliar, en muchos casos, el trabajo con la atención de los hijos, durante las veinticuatro horas del día.

Para los niños, que en muchos casos no comprenden qué está sucediendo, puede hacerse todavía más difícil. El cambio de sus rutinas, los estudios, no interactuar con iguales, los espacios, no poder salir…  

A continuación, compartiré contigo algunas orientaciones para aquellos padres que se preguntan cómo pueden ayudar a gestionar las emociones y conductas de sus hijos, sobre todo durante esta cuaretena.

Cómo gestionar las emociones de los niños durante la cuarentena

1. Explicar qué sucede

Para empezar, se recomienda explicar a los hijos lo que está sucediendo, qué es el coronavirus y porqué es importante quedarse en casa, protegerse, lavarse las manos, no ir al cole o no ver a la familia.

Se deberá explicar adaptando el discurso a la edad del niño, sin dar demasiados detalles que les hagan preocuparse, pero sin ocultarles información, ya que esto podría animarlos a imaginarse situaciones peores.

Es normal que, en este tiempo, los hijos tengan más rabietas o estén más desobedientes, con cambios de humor o con alteraciones de hambre y sueño.

2. Ser flexible y empatizar con el niño

Es importante que los padres intenten no ser tan exigentes en estos días, y entender que los pequeños pueden tener también días malos, momentos de aburrimiento y que necesitan acostumbrarse a esta nueva realidad.  

3. La importancia de seguir una rutina

Por ello, es muy recomendable continuar con los hábitos y rutinas diarias, para que los niños se sientan seguros y tranquilos.

Como no van al colegio, una recomendación, sería crear un horario visual (sobre todo si son pequeños) en el que se represente qué es lo que toca en cada momento, así podrán saber qué se espera de ellos.

En este horario pueden ponerse las tareas, tanto de estudio, como de tiempo libre, de cocina, poner y sacar la mesa, baño…ayudando en casa se sentirán valorados y útiles. 

4. Escucha activa

Si sentimos que nuestros hijos están muy preocupados por sus abuelos o algún otro familiar, o simplemente tienen miedo porque no entienden qué está pasando y eso les genera un sentimiento negativo, los padres deberían hablar con ellos y dejar que se expresen. Una idea puede ser a través de dibujos, plastilina, música…y después romper esa representación del miedo o preocupación, para que entiendan que tienen el control. 

Escucharlos y que ellos sientan que se les presta atención, es una muy buena forma de conexión, preguntarles por sus sentimientos y emociones.

5. Disfrutar del tiempo juntos

Por otro lado, deberíamos aprovechar este tiempo de estar en casa para disfrutar de nuestros hijos, inventando nuevos juegos de imaginación, de creación, ayudándoles en las tareas escolares, dibujando, bailando, escuchando música, leyendo con ellos, hablando, preguntándoles cómo se sienten, qué les gusta… ¡Como se prefiera!

Sin dejar de contactar con familiares y amigos, pues ayuda mucho a todos, tanto a los adultos como a los más pequeños. 

Cuando nuestros hijos tengan rabietas, es recomendable entrar en acción cuando estén más calmados.

Deben entender que no pueden conseguir nada pegando o chillando, pues, es hablando como los demás le escucharán. Para que puedan reconocer cuando empiezan a sentirse así, es necesario identificar las emociones desarrollando su inteligencia emocional. 

Cuanto más desarrollen esta inteligencia, más herramientas tendrán para enfrentarse a los problemas que encuentren en su vida y a vivir en sociedad.

6. Trabajar las emociones en familia

Es importante reconocer las propias emociones, pero también las de los demás. 

Estos días pueden realizarse algunos ejercicios o juegos sencillos con los más pequeños:

  • Poner nombre a las emociones. A través de fotografías de diferentes rostros, se le pide al niño que reconozca cada una de esas emociones y que las imite, se va poniendo nombre a cada una. Puede ponerse un espejo delante para que se vea y se va señalando cómo cambia la expresión del rostro. 
  • Preguntarles por sus emociones, pero también haciéndoles reflexionar preguntando, por ejemplo, en un cuento o situación: “¿cómo se sentiría esta persona si…?” ayudándoles a ponerse en la mente del otro y a ponerle nombre a la emoción.  
  • Enseñarles el semáforo de las emociones. Crearemos un semáforo, el color rojo significa pararse, el amarillo es pensar y el verde es solucionarlo. Los niños podrán reflexionar qué pueden hacer para calmarse ante un conflicto y pueden crear una lista. Se les enseña que cuando están en rojo (muy enfadados) deben parar, luego pasan al color amarillo (más calmados) y piensan en una solución o reacción; por último, lo solucionan (calmados). 
  • Creando un rincón de la calma en el que se lleve al niño, o se le pida que vaya, cada vez que sienta enfado. La finalidad es que acabe yendo él solo para calmarse.

Esperamos que estas sencillas recomendaciones y orientaciones puedan servirte en este tiempo de cuarentena, así como animaros a trabajar con vuestros hijos la inteligencia emocional poco a poco ¡les será de mucha ayuda durante toda su vida! 😊

Escrito por Cristina Rabal, psicóloga y maestra de Primaria.